
El oso bipolar
Diciembre 18, 2008Ayer fuí a un zoo a estudiar a los animalitos. Un gran amigo mío, el roboc que hace las vallas, me invitó a ver una especie nueva que les había llegado de un extraño país: el oso bipolar.
Nada más abrir la caja donde traen a los osos, salió el bicho tranquilamente al gélido lugar lleno de nieve artificial que le habían montado y se mostró extrañado. Nosotros esperábamos un oso super blanco, de esos que se ponen delante de una pared de gotelé y no se les vé, pero no, era pardo total. Marrón, vamos… Con sus garras, sus ojos, sus orejas, su todo de oso, pero en marrón…
Tras unos segundos de observarnos extrañado, el oso se puso a pegar saltos de alegría y a abrazar a los pinos y abetos, sonriendo sin parar… A los diez minutos se cabreó sin sentido alguno, empezando a hacer bolas de nieve y a tirar a dar… A la media hora se mostró distraído, observante… Una hora después empezó a sonreir otra vez… y así fué cambiando de estado de ánimo durante las cuatro horas que le estuvimos observando.
Vamos, lo que viene siendo de toda la vida un oso bipolar…
A ver si mañana llevamos al psicólogo al ornitorrinco, aunque ese al menos tiene razones…